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Para qué sirve el cine?

agosto 4, 2012

No me había olvidado de vosotros. Tengo un montón de excusas preparadas para justificar tanto tiempo sin un post nuevo, la primera de ellas es que Filmarketing está despegando como agencia de marketing para cine y apenas he tenido tiempo para nada más, hemos llevado ya un par de películas y trabajamos asiduamente con un par de productoras, poco a poco pero sin pausa. La segunda es que “en casa del herrero, cuchillo de palo”. El día entero metido en Internet y dialogando sobre cine en blogs de otros y dejo el mío para el final. La terce…

¿Sabes qué? Las excusas no sirven para nada. He dejado mi blog durante demasiado tiempo. Como dijo alguien: Lo siento. No volverá a pasar.

Hace poco hemos sido testigos del valor de una película bien contada, o mejor aún, del trailer de una película. Un trailer de casi cuatro horas de duración que nos habla de las virtudes de Gran Bretaña. Hace falta un director de cine como Danny Boyle para que nos resuma cuatro siglos de historia en cuatro horas de ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos.

De los pequeños poblados medievales a la Revolución Industrial, del invento de la bicicleta a Internet, sin olvidar que son la cuna de la mejor música y del mejor humor. No desperdiciaron la mayor audiencia del planeta. Fue un estupendo trailer para vender las excelencias de su país. Así de importante es el audiovisual. Así de importante es el cine.

Un país sin cinematografía es un país en desventaja. Sabemos que Francia es el país del romance, el lugar ideal para ir de vacaciones en pareja. Que Estados Unidos es el país más importante del mundo, o al menos es el único que vale la pena ser invadido por cualquier extraterrestre que se acerque a la Tierra. Que los ingleses vienen en todos los colores y razas imaginables, que son serios y puntuales pero saben reírse de ellos mismos. Que Nueva York, Londres y París son ciudades que hay que visitar, da igual de donde seas…

El poder del cine es el poder para exportar una idea. Una cinematografía cuidada durante años es un mensaje directo de un país al mundo entero. ¿Y cual es el mensaje que manda España? Nosotros somos el país de Almodovar, capaces de universalizar historias locales, sorprendentes y atrevidos. El país de Amenabar, demostrando que podemos helar la sangre del mundo entero con historias terroríficas, y con un sello visual tan perfecto como el mejor cine americano, concienzudos e imaginativos. De Javier Bardem y Penélope Cruz, dos de los mejores actores del mundo, un país bello y genial.

Sorprendente, atrevido, concienzudo, imaginativo, bello y genial. Son adjetivos que nos encantaría que se asociasen a nuestro país durante muchos años. Los que hemos nombrado son sólo unos pocos, son la punta de lanza que nos ha colocado en el mapa del cine mundial. Detrás de ellos, y a su lado, hay muchos otros directores, actores, guionistas, productores y técnicos preparados para llevar el nombre de España a todas las pantallas del mundo, preparados para continuar con ese mensaje tan importante: Nuestro país merece la pena.

La complejidad y riqueza de lo que puede comunicar una cinematografía supera en mucho lo que dicen de nosotros nuestros mejores logros deportivos. Un país bajo un régimen totalitario puede generar tan buenos campeones como uno democrático, pero sólo un país de ciudadanos libres puede generar una cinematografía que haga atractivo su país.

No podemos negar la situación desesperada por la que pasa hoy el cine español, tampoco podemos negar que somos responsables en buena parte de lo que nos está ocurriendo. El divorcio de cine español y público está durando mucho tiempo, sin entrar a valorar las razones (algo que ya hice en algunos posts anteriores) parece claro que desde hace algunos años un sector que rehuía el sello del cine español como si fuera garantía de cine malo, está reencontrándose con películas de calidad, unas pocas cada año, con nombres como Santiago Segura, como Mario Casas, con sagas como REC, con películas como Buried de Rodrigo Cortés, el Orfanato de J.A. Bayona y otras tantas que se convierten en alternativas válidas (y muchas veces superiores) a cualquier película de terror americano.

Sin embargo este prometedor inicio para tener un lugar en el Olimpo del cine mundial, algo que lleva muchos años lograr, puede ser un simple espejismo. Puede que nuestro cine español se acabe convirtiendo de verdad en un cine anecdótico y barato (en el peor sentido de la palabra). La crisis que nos golpea a todos se está cebando especialmente en el cine. Sí, es verdad que todos estamos sufriendo recortes, pero recortes que condenen a la desaparición de un sector industrial no hay más que uno, o al menos, que condenen a la desaparición, con el beneplácito de todo el mundo, sólo hay uno: El cine.

El resumen a grandes trazos de la situación actual es este:

1.- Tenemos un cine que se financia en buena parte gracias a subvenciones del estado.

2.- El gobierno de Zapatero hace una nueva ley del cine, para conseguir que mediante desgravaciones de impuestos, empresas privadas se interesen por invertir en cine (lo que redundaría en que habría que hacer menos subvenciones).

3.- Esta ley no funciona. Sí, algunas películas se hacen, pero el 18% de desgravación no es suficiente para que, en medio de una crisis terrible, las empresas inviertan en cine.

4.- El nuevo gobierno del PP en su plan de recortes decide que el cine debe contar con un 36% menos de subvenciones que en años anteriores. A cambio, dicen, se preparará un nueva ley de mecenazgo que ayudará a incentivar la inversión privada.

5.- Una industria del cine paralizada, espera a que llegue esa ley de mecenazgo que, entre rumores y comentarios a la prensa, los políticos comienzan a matizar. Se ve que no va a ser muy distinta de la ley del cine del PSOE, que no funcionó.

6.- En la vorágine de recortes se decide reducir en 200 millones de € el presupuesto de TVE. Algo que golpea directamente a la posibilidad de comprar más películas españolas, recordemos que TVE es la que más apoyaba al cine español.

7.- Llega la subida del IVA. A una industria paralizada, sin forma de financiarse ni mediante subvenciones, ni mediante capital privado, se le notifica sin negociación que, a partir del próximo mes, el IVA de las entradas de cine pasa del reducido 8% al general y recién ampliado 21%.

Sin posibilidad de conseguir financiación, sin el principal comprador de cine español y obligados a subir los precios al público, que ya era reticente antes a ir al cine (la asistencia a salas lleva años bajando espectacularmente) y que puede conseguir gratis en Internet descargar ilegalmente la película que sea. Cómo acabar con el cine español en siete pasos.

Siempre se puede argumentar eso de ¿Y QUÉ? “Que desaparece el cine español, pues que desaparezca. Ahora tenemos demasiados problemas serios como para preocuparnos por el cine y la cultura, cosas intangibles.”

Lo intangible. Lo que no se puede tocar. No es un banco, un colegio, un hospital… Pero no olvidemos que estamos sufriendo un ataque brutal a nuestra economía precisamente por un intangible: La confianza. ¿Cómo se obliga a algo llamado “los mercados” a que confíen en nosotros? Los mercados parecen otro intangible, pero no, son personas con nombres y apellidos que deciden como césares romanos el destino de los países. Y han decidido que España es prescindible.

Tenemos una deuda exterior enorme, pero no más grande que otros países que no están en nuestra situación, tenemos muchos problemas para conseguir dinero del exterior y un déficit alto, gastamos más de lo que ganamos, como muchos otros países desarrollados, la mayoría.

Pero nuestro mayor problema es la falta de solidez. La desconfianza es una sombra que no se aleja fácilmente. La solidez, la seguridad, la fortaleza se muestran día a día. Es un mensaje que se graba en la mente del mundo repitiéndola una y otra vez, por todos los medios posibles. ¿Quien va a desconfiar de Estados Unidos? el único país que quieren invadir los extraterrestres.

Desde el sector del cine poco se puede hacer ya para evitar lo que viene. Una de las últimas balas en la recámara es un estudio que se ha encargado a Price Waterhouse que deja claro que esta subida del IVA va a tener el efecto contrario al esperado. Si se sube para recaudar más impuestos, como es natural, ya podemos anticipar que no va a ocurrir. Se prevén el cierre de cerca de más del 30% de todos los cines de España, y la bajada de asistencia por el mayor precio de las entradas afectará muy negativamente el 70% que permanezca abierto. Sin embargo, si se sube del 8% a un 10%, en lugar del 21% previsto, este mismo estudio asegura que se recaudará más dinero ya que las salas no tendrían que cerrar, es una subida que el sector no repercutiría en el público y la entrada seguiría costando lo mismo. Son unas 500 páginas de estudio que se resumen en que el 10% de algo siempre es más que el 21% de nada.

¿Servirá de algo? Mucho me temo que no. Porque, al final, todo se reduce a si comprendemos que el valor de una cinematografía potente es igual a un país mandando un mensaje al resto del mundo: ¿Confianza?

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  1. ¿Para qué sirve el cine de un país?

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